Alternativa Latinoamericana
      
Alberta, August-Agosto 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
AÑO/YEAR 10 Nº81
AGOSTO-AUGUST 2007
Alberta - CANADA
The Middle East according to Bush
Why are they in Haiti?
Desde febrero del 2004 Haití ha
estado bajo la ocupación de las fuerzas de
las Naciones Unidas. En teoría estas
fuerzas arrivaron en Haití para "estabilizar"
el país. De hecho, sin embargo, su
presencia ha sido negativa. Han
contribuído al caos y a la alienación del
pueblo haitiano, han tenido un elevado
costo de mantención para Haití y, peor
todavía, debido a sus acciones violentas en
los barrios más pobres de la capital y en
Gonaives, estos supuestos enviados para
la paz han sido ellos mismos responsables
de serias violaciones a los derechos
humanos.
Violaciones a los
Derechos Humanos
Que existan alegaciones de
violaciones a los derechos humanos en
conexión con los cascos azules no debería
sorprendernos. Primero, se trata de una
ocupación por parte de fuerzas extranjeras,
por lo que no interesa como se la presente
en el exterior pocas ocupaciones
extranjeras son bienvenidas. Más aún, en
el caso de Haití, entre las mencionadas "fuerzas de
ocupación humanitarias" tenemos tropas de Brasil,
Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, Paraguay,
Peru y Bolivia, todos países cuyos ejércitos han
estado notoriamente involucrados en violaciones
serias a los derechos humanos de sus propias
poblaciones civiles. Por lo que no nos puede
sorprender, entonces, descubrir que estas fuerzas de
ocupación son ahora responsables de violaciones
similares en Haití. Nuestra memoria no puede ser tan
frágil como para habernos olvidado ya de la infame
Operación Condor , una red de terror y horror que
apenas unas décadas atrás desangró a América
Latina, en que los ejércitos de varios de los países
hoy presentes en Haití han estado involucrados.
La Guerra Sucia en Argentina, que tuvo lugar
entre 1976 y 1983, y que fue responsable de unas
treinta mil desapariciones forzosas en ese país,
documenta muy bien el tipo de acciones
implementadas por los militares de países
involucrados en la Operación Condor. El Coronel
chileno Manuel Contreras, creador de la criminal
Operación fue apoyado directamente por la CIA. Hay
suficiente evidencia hoy como para que el gobierno
francés requiera la presencia de Henry Kissinger en
Corte. Las conexiones entre los militares
latinoamericanos y los Estados Unidos fueron
establecidas en primera instancia a través de la
infame Escuela de las Américas, donde se les daba
entrenamiento de contrainsurgencia a militares
latinoamericanos que luego estarían involucrados en
los mas terribles crímenes contra los ciudadanos de
sus paises de origen. La Escuela de las Américas
cambió su nombre en el año 2001, frente a las
constantes manifestaciones populares para que la
clausuraran. Entonces, terminó como tal, en Fort
Gulick, Panamá, y se la volvió a formar bajo el nombre
de Instituto para la Cooperación en Seguridad del
Hemisferio Occidental y funciona hoy en Fort
Benning, Georgia, USA.
La Operación Condor que incluyó entonces a
Argentina, Chile, Brazil, Paraguay, Uruguay y Bolivia
en una red de terror, crearía su "descendiente" bajo el
nombre de Operación Charlie, que no fue sino una red
similar de fuerzas de asalto militar y paramilitar que
torturarían y asesinarían civiles ahora en
Centroamérica, incluyendo Nicaragua, Honduras, El
Salvador y Guatemala.
Dada la historia de espanto de la mayoría de
una buena parte de nuestra fuerzas militares en
Latinoamérica, es sorprendente que alguien los invite
a una "misión humanitaria." Y sin embargo, un
número de gobiernos progresistas, elegidos a
posteriori de aquellos años de terror, aceptan enviar
sus fuerzas militares a Haití sin examinar demasiado
las consecuencias de ello.
Fuerzas militares de países
progresistas en Haití
Dificilmente puede asumirse que fuerzas
militares que en su seno han permitido planeamiento
e implementación de crímenes terribles contra la
población civil de sus países de origen, y en tiempos
no tan lejanos, han de respetar a los civiles en Haití.
Y sin embargo, gobiernos progresistas
latinoamericanos han actuado como si ignoraran el
pasado de sus militares y los han enviado a Haití.
Raul Zibechi, explorando el papel de los
gobiernos progresistas en esto de enviar tropas a la
isla, argumenta que no hay duda alguna sobre la
realidad de las violaciones a los derechos humanos
por parte de fuerzas de la MINUSTAH en Haití ya que
emerge claramente un padrón de violaciones
sistemáticas. El primer asalto tuvo lugar en julio del
2005 con 23 asesinados por tropas brasileras; la
segunda masacre fue en diciembre del 2006 y la
tercera fue en enero del 2007, estas dos últimas
involucran no sólo tropas brasileras sino también de
Bolivia, Uruguay y Chile. Ninguno de estos asaltos a
los pobres de Haití ha sido por equivocación, han sido
más bien respuestas represivas a manifestaciones
populares relativamente pacíficas.
Zibechi nos habla de los objetivos militares
geopolíticos de Brasil en Latinoamérica, y del papel
crucial que estos han jugado en favorecer
intervenciones. Nos habla también de como Haití
aparece como el lugar en donde estas tropas se
están preparando para lo que en el futuro pueda darse
en Latinoamérica. El Coronel Oliva Neto ha
argumentado, dice Zibechi, sobre la necesidad de
colaboración militar sudamericana para la formación
de un "Sistema Nacional de Defensa" que,
supuestamente, prevendría incursiones militares
extranjeras favoreciendo en cambio el trabajo conjunto
de los militares de la región. La preocupación de
Neto, da a entender Zibechi, son probablemente los
pobres de las ciudades latinoaméricanas, por lo que
va de la mano con preocupaciones similares del
Pentágono sobre la "guerra urbana". Haití puede
sencillamente ser el lugar donde se conducen estos
experimentos en "guerra urbana." El denominador
común en entender lo que está sucediendo en Haití,
argumenta Zibechi, es la "guerra contra los pobres"
pues es allí donde las "estrategias de George W Bush
y de algunos gobiernos progresistas latinoamericanos
se dan la mano." (Represión en Haití: La
responsabilidad de la izquierda).
La soledad de Haití y la
MINUSTAH
La izquierda latinoamericana siempre
ha denunciado el papel de las Naciones
Unidas en cuanto a que se ha encargado
de "limpiar" las consecuencias de las
intervenciones del gobierno americano, de
alguna forma legitimándolas. Hoy, sin
embargo, el discurso de muchos gobiernos
aparentemente progresistas, llevados por la
izquierda al poder, ha cambiado
radicalmente.
En el caso de Haití, los Estados
Unidos, Canadá y Francia, fueron quienes
favorecieron el golpe de estado al gobierno
legítimo de Jean Bertrand Aristide en
febrero del 2004. En junio de ese año un
contingente militar de las Naciones Unidas,
formado mayormente por países
pertenecientes al Mercosur, y con
aparentes gobiernos progresistas, fue
enviado a Haití. Las fuerzas de la
MINUSTAH se unieron entonces a fuerzas
de Estados Unidos, Canadá y Francia que
ya estaban instaladas en Haití. Hoy la
MINUSTAH representa casi el 40 por ciento de las
fuerzas de ocupación en ese país.
En Uruguay, bajo el gobierno de Tabaré
Vázquez, la decisión de enviar fuerzas de ocupación,
dice Zibechi, fue apenas discutida en el Senado. Es
sorprendente que políticos que un año antes se
oponían a una ocupación vehementemente, aceptaban
ahora esta decisión sin admitir discrepancias. Se
aprobó sin lugar a argumento aún cuando significaba
un giro político de 180 grados, dice Zibechi que habla
de la "responsabilidad de la izquierda" con respecto a
lo que está hoy sucediendo en Haití. Hay que aclarar,
sin embargo, que en Uruguay gobierna una coalición
progresista que ya ha renegado del programa de
izquierda con la que subió al poder, esa coalición es
responsable -no necesariamente la izquierda.
Hay pocas dudas que la ocupación es una forma
de opresión clasista, se habla de que es una "guerra
contra los pobres," punto que ha sido discutido
claramente en el marco de las violaciones a los
derechos humanos que se están dando. Guillermo
Chiflet, en Uruguay, ha denunciado que las tropas en
Haití no están proveyendo ayuda humanitaria, como
se dice, y que hay un padrón de violaciones a los
derechos humanos de los más pobres, por ejemplo,
que en diciembre del 2006, pocos días antes de la
Navidad, las tropas de ocupación atacaron Cite Soleil,
un barrio pobre de la capital, y mataron a 80 personas
-mujeres y niños entre ellas. Chiflet agrega que desde
entonces estas fuerzas han intervenido regularmente
con helicópteros y tanques, se trata de fuerzas bien
armadas que están haciendo la guerra contra la
población civil (¿Tropas apoyando un golpe militar?,
Rel-UITA).
En lo relativo al racismo, y al asunto de
diferencias visibles entre fuerzas de ocupación y la
población haitiana, se ha discutido poco. Chomsky ha
notado repetidamente, sin embargo, al racismo como
elemento relevante en cuanto al trato que ha recibido
Haití y los asuntos haitianos. Hoy, una población civil
negra está a la merced de fuerzas militares llegadas
de países donde el racismo es un asunto relevante,
aunque no se le nombre y quizás más relevante aún
por este motivo.
Se puede asumir equivocadamente, que como
las tropas latinoamericanas están formadas por
"gentes de color" se favorece una perspectiva más
abierta, menos racista. Pero asumir esto es peligroso;
el racismo existe entre las gentes de color, y los
latinoamericanos no somos excepción. Somos tan
afectados por el racismo como el resto del mundo y al
racismo dominante se le presta muy poca atención,
no se examina como se debiera.
Cascos Azules
Latinoamericanos en Haití
Por Nora Fernández
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