Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Marzo/March 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
AÑO/YEAR 12 Nº85
MARZO-MARCH 2009
Alberta - CANADA
ENGLISH SECTION pages 16 - 20
DDHH Estados Unidos pág.12
¿Por qué las matan? pág. 8
www.alternativalatinoamericana.com
El Pueblo de Simón Bolivar:
Levantando las banderas de la dignidad y la victoria
El domingo 15 de febrero en Venezuela
ganó el Sí con casi el 55% de los votos y una
participación del 70% de la población. La
enmienda constitucional aprobada por el
referendo le permite al presidente Chávez ser
reelegido para un tercer mandato consecutivo.
Desde el balcón de la Revolución del Palacio de
Miraflores, en cadena de televisión, Chávez se
dirigió a todos los venezolanos, en particular a
un mar de gente presente allí festejando,
esperando sus palabras. Chávez rodeado de
sus hijos y nietos habla del renovado mandato
que le acababa de entregar su pueblo y se
anota desde ese momento como precandidato a
presidente para las elecciones del 2012.
El Comandante, como le llaman muchos,
habla de la patria perenne y de todos los tiempos
y de todos, que describe Borges. Habla del
pueblo que Miguel de Unamuno menciona: el
pueblo que se ha constituido y consolidado a si
mismo y que adquiere conciencia de su fuerza y
comienza a irradiar entonces la luz que lleva
adentro. Chávez dice que eso le esta pasando al
pueblo venezolano, que hoy irradia sus luces y
sus virtudes democráticas, humanistas,
bolivarianas y revolucionarias al mundo entero.
En su discurso Chávez recuerda lo que
Bolivar dijo sobre la importancia de ser
constante: "Dios concede la victoria a la
constancia". La mirada de Chávez es de futuro,
incluye a todos los ciudadanos, incluye a los
ninos que muchos olvidan porque aun no votan,
a ellos les dedica la victoria porque, dice, "para
ellos es la Patria bonita, para todos nuestros
hijos es la victoria, es el futuro, es el socialismo."
El primer mensaje de felicitaciones lo envia
Fidel quien hace notar la magnitud de esta
victoria que cuestiona el sistema bipartidista de
rotación de gobiernos que ha hecho imposible el
surgimiento de un proyecto nacional de largo
plazo. Chávez habla de ese proyecto, de la
necesidad de retomar con fuerza y en todos los
espacios de gobierno la politica de revisión,
rectificación y reimpulso revolucionario para
construir una Venezuela potencia internacional.
"Que vea el mundo, pues, como brilla la luz del
pueblo de Bolivar," dice.
Se puede hablar de un tiempo anterior a
Chávez, un tiempo en que parecía imposible
escapar la oscura noche neoliberal para
encontrar la palabra, nuestro discurso, y darle
cuerpo a proyectos nuestros. En ese tiempo, que
incluye los golpes de estado de los setenta y la
consolidacion ideológica del Consenso de
Washington de los ochenta y los noventa, hablar
de liberación, independencia o socialismo era
como hablar de construir comunidades en la
Luna. Dominaba entonces la economía de
mercado y cualquier opción alternativa a ella era
catalogada incluso desde círculos progresistas
de "dinosaurio".
Alfredo Toro Hardy en su artículo, "Belindia
y los diez años de Chávez en el poder", sintetiza
el lenguage de la economía de mercado
dominante por su foco en la "atracción de la
inversión, crecimiento económico, goteo
resultante de ese crecimiento y mejoramiento de
las condiciones de vida de la población en
general." Pero el autor explica que con la
aplicación de estas premisas y entre 1997 y el
2003 creció la pobreza en América Latina en
veinte millones de pobres. La división entre
sociedad de élites y pueblo-con la primera
mirando a Miami y Washington, pero nunca a la
propia nación, ha sido histórica en Latinoamérica.
Como ha sido tambien histórica la alternativa, la
corriente que iniciara Bolivar basada en buscar y
encontrar respuestas propias a problemas
propios, y hacerlo a través de la formación de
ciudadanos sanos, educados y productivos,
comenzar desde donde el pueblo pueda
reconocer al pueblo mismo. Se trata, dice el
autor, de "el florecimiento desde abajo sin el cual
no puede haber sociedades estructuradas o
crecimiento sostenible."
No es que el pensamiento de Bolívar
estuviese ausente, ha estado con nosotros pero
era nostalgia, era recuerdo. Lo teníamos en
blanco y negro, no tenía color por lo que le
faltaba impulso.
Con Chávez, él mismo un hombre multicolor
y caribeño, se despierta el pensamiento de
Bolívar y gana pasión, se hace palabra viva.
Chávez mismo dice que "resucita." La palabra de
Bolivar se vuelve espada, esa espada que hoy
recorre América Latina. La espada de la palabra
viva, tiene sentido simbólico porque la lucha es
una lucha de ideas, como bien notó Fidel tiempo
atrás, es una lucha de visiones, de discursos, de
palabras. Para América Latina, probados los
fracasos de todos los discursos imperiales, no
puede haber más visión que la que forjemos
nosotros mismos. Visiónes de justicia, equidad,
hermandad, enraizadas en la visión Bolivariana.
El modelo de sociedad de mercado, dice
Toro Hardy, fue impuesto desde las élites,
siempre avergonzadas de su origen, siempre
buscando la solución afuera, en Europa, en
Washington. Pero tuvimos héroes, como Bolívar,
como Martí, como Simón Rodriguez, como
Artigas, que supieron mejor y buscaron adentro,
en nuestras raíces mestizas ­mezcla europea,
indígena y africana.
La Revolución Bolivariana impulsa esta
opción, que es la opción por el pueblo. Cuando
Chávez habla de la segunda independencia, está
conectando el proyecto que es hoy la Revolución
Bolivariana, la visión socialista para este siglo 21
con el proyecto de Bolívar Libertador, el proyecto
de nuestros héroes que con él o siguiéndolo de
alguna forma a él lucharon por la primera
independencia ­que en abril del 2010 cumple
200 años.
Chávez habla de la patria grande que soñó
Bolivar, esa visión resucitada que comienza a
recorrer el continente latinoamericano. Una patria
que se muestra solidaria, una patria de patrias
hermanas -latinoamericanas y caribeñas. Una
patria grande que decide su destino libremente.
Esta vuelta a la patria grande como ideal y como
futuro posible, señala el fin de los discursos
muertos que han dominado la política
latinoamericana. Marca el fin del Libertador
"sepultado", del Libertador de "bronce". Bolívar
es finalmente llamado a la vida y su visión es
resucitada. Resucita, finalmente, el proyecto
Libertador y Liberador -libertador de esclavitudes
y liberador de consciencias, voluntades, espíritus,
potencialidades, imaginaciones, esfuerzos.
Los venezolanos quieren a Chávez porque
ven en él una grandeza que les contagia. "Nos ha
hecho grandes" dicen con orgullo. Ven en él una
humanidad colorida, directa y honesta. "Nada
humano le es ajeno" dicen emocionados. Se
enorgullecen de un liderazgo que no se achica
frente a la opresión, sino que brilla con fuerza por
el mundo. "Es un Libertador nuevo." Se
contagian con Chávez por que se ven en él.
"Chávez es nuestro" dicen con cariño.
La conexión de Chávez con el pueblo no
termina en Venezuela, donde las abuelas lo
abrazan haciéndole carino. Su imagen cruza
fronteras y recorre América Latina y el Caribe
todo. "Es como si mi mejor amigo fuera
presidente" pensamos. Haití se levanta para
recibir a Chávez: no se ha visto hace mucho
tanta gente en la calle, su presencia inspira
esperanza en el pueblo haitiano. Chávez
traspasa el continente, lo aclama el Tercer
Mundo. "Chavéz, Chavéz," le aclama la gente en
Marruecos.
El secreto de Chávez es su humanidad.
"Compadre, comadre" dice. Habla con mujeres,
hombres y niños del pueblo como entre amigos.
Se escapó por la ventana la formalidad que aleja,
la distancia que mide falso respeto. "Mi viejita,
dejame explicarte..." dice el presidente. Chávez
es padre, es abuelo, pero también es nieto.
Chávez no es presidente a la americana, con
formalidad y primera dama. Durante esta última
elección apareció en el balcón con sus dos hijas
y sus nietos. Explicó a la multitud sobre el
comando que tenían formado: "El comando que
teníamos aquí, llamado el Comando Cuiba y
Maisanta, con mis ayudantas María, Rosa, mi
nieta Gaby, y mi nieto Manuel; pero el que es un
desastre, ese es "El Gallito." "El Gallito" es un
desastre...me esconde las cosas...yo llamando,
de repente se me perdió el teléfono, "El Gallito" lo
había agarrado en un descuido y lo echó a la
papelera [risa] ...saboteando el comando".
Chávez es colorido, abierto, vital. Y es
sabio. Incluye siempre a Bolívar y Fidel en su
discurso, pero tiene a mano a Borges, a Mao, a
Unamuno, a San Pablo, a Dios mismo si lo
necesita. Chávez sintetiza sin problema el
pensamiento humanista y del hombre nuevo del
Che, con la opción por los pobres de la teología
de la liberación, la necesidad de luchar por
nuestra segunda independencia y el proyecto de
una América Latina que descubre su identidad
desde abajo, de sus raices, no la copia. Chávez
integra la fé en Dios, de nuestros pueblos, con la
fé en ellos mismos, en su capacidad de
levantarse y ser contados, de hacer. Y lo hace
honestamente, compartiendo los desafíos de su
viaje personal.
"Hoy...cuando...soplaban...los vientos de la
victoria...yo en mi soledad por aquí dije: ¡Dios mío
y ahora qué hago yo, Dios mío qué le digo yo al
pueblo...qué me toca a mí hacer que no haya
hecho! Y por allí llamé al padre Rojas para
pedirle la bendición... les confesé por teléfono lo
que me decía mi corazón...Fíjense esta frase que
me dictó el padre Rojas, es de una carta de San
Pablo...Me consumo y me consumiré
gustosamente al servicio del hombre sufriente, de
la mujer sufriente, del pueblo sufriente..."
Chávez guia y alienta en ese viaje a todos:
"Nosotros los venezolanos y venezolanas
podemos decir de verdad que hemos resucitado
a la Patria que estaba muerta y humilada...el
pueblo venezolano como un gran Lázaro
colectivo resucitó de entre los muertos y aquí
está construyéndose de nuevo, construyendo su
patria de nuevo, nuestra patria buena...bonita..."
Nora Fernández
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