Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Mayo/May 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
HISTORIA
Por Mario R. Fernández
En la historia moderna de las experiencias
humanas, las sociedades se asemejan en el
proceso de su desarrollo y de su decadencia.
En la situación actual de depression económica,
el Imperio de los EEUU y su élite no tienen una
actitud diferente al de élites imperiales
anteriores, como aquellos su actitud es
globalizadora (en cuanto a su poder económico,
comercial y cultural) y como aquellos creen
también que su caso es único, diferente al de
imperios anteriores ­español, holandés y
británico. Por ello creen ser inmunes a la
decadencia. Pero con la llegada de la
decadencia, en el centro imperial el ciudadano
común que la experimenta ­sufre pobreza,
deterioro de calidad de vida, desmoralización,
aunque sus élites protegidas continúen en las
alturas actuando como si aquella no existiera.
Este fenómeno, desarrollo y decadencia, es
observable y el primero en describirlo fue Brooks
Adams en su libro "The Law of Civilization and
Decay" (Ley de Civilización y Decadencia)
publicado en 1896. Uno de los últimos en escribir
sobre el tema ha sido Kevin Phillips, en su libro
"Wealth and Democracy" (Riqueza y Democracia)
publicado el 2002.
Kevin Phillips es un conocido columnista de
Los Angeles Times, de las revistas Time y
Harper´s, comentador del Columbia Broadcasting
Services, y escritor además del libro "The Politics
of Rich and Poor" (La Política de Ricos y
Pobres). En "The Law of Civilization and Decay"
Phillips compara cuatro paìses y sus zonas de
influencia (que yo llamo aquí directamente
imperios) y examina el proceso de su desarrollo
y desenlace final. Phillips escribe sobre España
del siglo 16, Holanda del siglo 17, Gran Bretaña
de los siglos 18 y 19 y Estados Unidos del siglo
20 y 21, desentrañando elementos comunes y
mostrando un hilo unificador: la inevitabilidad de
la decadencia como resultado del éxito de sus
élites por acapararlo todo y globalizar su poder.
El Imperio Español
Sobre España Phillips explica que el imperio
español se convirtió en la fuerza política y
comercial más importante del mundo entre 1540-
50, fue su cima y período de consolidación, pues
el dominio de los imperios ha sido generalmente
medio siglo aunque el fin de su dominio no lleve
al completo colapso pues se sobrevive más alla
del fin. El imperio español contó con los recursos
de oro y plata de América, que fluyeron
particularmente entre 1530-1580 y que los
españoles llamaban "largeza". También contó
con el emparentamiento del centro del reino
español, Castilla y Aragón, con la Casa de
Austria o dinastía de los Habsburgo a través de
Carlos V, por lo que implicaba a Austria pero
también a Burgundy, Flandes y el sur de Italia.
La economía del imperio se fortalece y se
establecen vínculos con los banqueros
mercantiles de Génova (financistas de ese
entonces) que contribuyen a la creación de
élites financieras propias del imperio en Madrid.
En cuanto al comercio y la industria, los centros
fueron Burgos, Segovia y Toledo, que llegaron al
apogeo entre 1570-80. Sevilla era el centro
principal de comercio con las Américas y también
creció alcanzando 150 mil habitantes para 1588.
Para 1580 el flujo de oro decae porque ya
no era tan fácil obtenerlo y para compensar la
caída se aumentan los impuestos ­que pagaban
los campesinos, artesanos y comerciantes, pero
no los hidalgos o caballeros pues estaban
exemptos. Además de aumentar los impuestos
la monarquía emite bonos de deuda que
entonces se llamaban "juros" y eran vendidos
por la monarquía a comerciantes, hidalgos y
nobles y a quienes tuvieran dinero para
pagarlos. Pero esta gente que compraba juros
no invertía en nada productivo pues vivían de las
deudas (de otros). El aumento de los impuestos
fue socabando a las empresas productivas y
eventualmente las destruye ­en particular a las
de Castilla. Muchos empresarios terminan
comprando "privilegios de hidalgia" para escapar
al pago de los pesados impuestos. Para el 1600
los arbitristas, que eran analistas de lo que
sucedía, hablaban del desproporcionado peso
que acarreaban los no privilegiados, que creaban
diferencias muy marcadas entre ricos y pobres y
estaban desaparecindo al medio, se achicaba la
base que sujetaba al reino.
El golpe de gracia fue la Guerra de los
Treinta Años (1618-1648) que secó la tesorería
de España. Para 1625 el oro y la plata que
llegaba de América era la mitad de lo había sido
en 1600. Los productos de América también
disminuyeron. El declive era visible e inevitable.
Ciudades como Burgos y Toledo tenían para
entonces la mitad de la población que habían
tenido en 100 años antes pues la gente se volvía
al campo y el señorío agrícola volvió a emerger.
España no pierde inmediatamente sus colonias,
que no se le levantan sino hasta el siglo 19, pero
que bien podían haberse liberado antes.
El Imperio Holandés
Las Provincias Unidas de los Países Bajos
nacen a fines del siglo 16, cuando se levantan
contra la autoridad real de Habsburgo y surgen
como centro comercial cuando el reino de
España es aún fuerte. Su poderío es marítimo y
comercial pero también religioso, pues reciben
Protestantes expulsados de España en 1585 -
eran gente preparada que le sirve a Amsterdam
muy bien. Si en 1580 Amsterdam tenía 30 mil
habitantes para 1662 tenía 200 mil y era el
centro comercial de Europa.
El centro financiero que fue Amsterdam creó
precedentes nuevos para un capitalismo popular
a traves de especies de sociedades anónimas.
Holanda con un millón de habitantes, comparada
con España con 20 millones y Francia con 16
millones, llega a tener una flota de 6000 barcos
en 1669, además de un alto desarrollo
tecnológico, textil, astilleros de barcos e industria
pesquera. Su época dorada es entre 1647 y
1672, y se caracteriza por tener una clase media
relativamente sobria y poco pretenciosa (que se
refleja en las pinturas de Rembrandt) y por tener
el primer proletariado europeo relativamente bien
pagado. Sus ciudades alcanzan un alto nivel de
sanidad. Al tiempo que los pueblos de Castilla se
despueblan las ciudades de Holanda duplican su
población.
El punto más alto para la producción fue en
1667, para 1670 el comercio holandés comienza
a sufrir a manos del mercantilismo francés (de
Luis 14) y porque la clase pudiente holandesa
comienza a invertir sus ganancias en tierras y
propiedades en vez de en la producción y a
invertir fuera de Holanda en Gran Bretaña ­que
sería el imperio que sigue. La Guerra de los
Nueve Años (1668) marca el declive. Las clases
altas, dueñas de la mitad de los bonos del estado
holandés, mantienen una actitud pasiva en el
declive. Sus capitales están en bonos y seguros,
un 25% de su riqueza está en acciones y fondos
en el extranjero y un 12% en tierras y
propiedades en el país.
El colapso de la economía holandesa se
hace irreversible cuando aumentan las
transferencias de capitales que se transforman
en depositos en el extranjero. Para mediados del
siglo 18 los holandeses ricos son los acreedores
de un cuarto de la deuda pública, pero también
son dueños de una tercera parte del Banco de
Inglaterra y de una parte de la empresa británica
East Indian Co. Como en España hay una gran
polarización entre ricos-pobres.
El Imperio Británico
Es dificil establecer el comienzo del Imperio
Británico aunque derrotar a los franceses en
1763 es lo que les permite un imperio global de
proporciones. La Revolución Industrial está en su
haber y el nuevo imperio cuenta con una enorme
armada. Su centro de inversiones de capitales -
reemplaza a Holanda, y su comercio internacional
que entre 1800-1830 aumenta en un 30% se
multiplica por cinco entre 1840-1870 ­la mitad en
base a manufacturas. En Gales y el norte de
Inglaterra aumenta la producción de carbón
cuatro veces. La población de Londres pasa de 2
a 5 millones entre 1841 y 1881 y la de Gran
Bretaña alcanza los 26 millones en 1871. Los
salarios de los trabajadores especializados
aumentan y para 1874 son los más altos de
Europa. Aumenta el consumo entre 1850 y 1860,
según muestra el mayor consumo de azúcar.
Pese a su poderío industrial Gran Bretaña
importó siempre más de lo que exportó, pero la
exportación invisible fue en aumento ­préstamos
bancarios, seguros, transporte marítimo. Para
1900 las inversiones británicas estaban regadas
por todo el mundo ­de Argentina a Zanzibar,
trenes en Chile, caucho en Malasia, servicios
públicos en Ohio. Sus inversiones daban más
utilidades que las fábricas en West England.
Como con los anteriores imperios, la
modernización de la industria británica no se
implementa, aunque tienen la tecnología, el
capital y la creatividad para hacerlo, es que se
gana más afuera. El gobierno conservador de
Balfour (1901-1906) trata de modernizar la
industria pesada con tarifas, pero no resulta.
Joseph Chamberlain, el mayor defensor del
proteccionismo en ese tiempo habla
repetidamente de las experiencias de España y
Holanda, de la necesidad de evitar la polarización
ricos-pobres que las finanzas estaban
favoreciendo focalizándose en la producción. El
peligro, decía, era ser "ricos y sin embargo más
débiles," la nación no podría resistir a menos que
se creara riqueza a través de la producción,
decía. Como Isaac de Pinto en 1770, y Gonzalez
de Cellorigo en 1600, Chamberlain recomendaba
precaución pero nadie le escuchaba, predicaba
en el desierto: se trataba de enriquecerse más y
hacerlo pronto, poco le importaba Gran Bretaña
a la élite -pues la había trascendido globalizando
su poder, como otras élites antes que ella.
Posterior a 1900 la combinación de
aumentos de precios y crecientes tarifas hacen
que las exportaciones británicas se encarezcan,
bajan los salarios y hay inflación por lo que el
poder de consumo de la población baja. Para
1914 más del 40% de la fuerza laboral en la
manufactura eran mujeres, mayormente porque
se necesitaban dos salarios para vivir. La élite
alcanzó su mayor poder en el país entre 1911-13
cuando es dueña del 69% de la economía
británica. El final es siempre la guerra. La
Primera Guerra Mundial exige de los británicos
un gran endeudamiento, en 1929 cae la Bolsa.
Entre las dos guerras se vive una locura temporal
y sin raíces, pero la Segunda Guerra Mundial
llama a la realidad. Es ella la que elimina las
inversiones de ultramar británicas, fuerza la
devaluación de la libra y el completo colapso del
imperio como líder ecónomico.
El imperio de los EEUU
EEUU, el prestamista de los británicos,
surge como imperio del siglo 20 y 21, recorriendo
un camino no tan diferente del de los otros.
Cuando se debilitan los británicos, EEUU no
parece interesado en tomar su lugar, su centro y
dominio está en América. Es su indiferencia en
cuanto a "recibir la antorcha" británica, y su
exigencia de que le sean pagados los préstamos
que hizo en la Primera Guerra Mundial lo que
lleva a la Segunda. Al final de ésta los EEUU
emergen como nuevo imperio.
Durante los años 80 comienza la
reorientación del proyecto imperial de EEUU bajo
la globalización, y eso es historia. Si las
experiencias anteriores nos enseñan algo es que
estamos viviendo la última fase de otro imperio.
Para el año 2000 el déficit comercial era enorme
y EEUU se convertía en un gran deudor, pero se
le apreciaba en su potencial como exportador de
servicios de computación, entretenimiento,
comunicaciones, ciencia y tecnologia y turismo.
Para el 2008 sus valores de capital, vendidos al
mundo, se convierten en papel sin valor y en
tóxicos. El país, su gente y corporaciones
acarrean deudas inmensas, impagables.
Podremos decir que este es su final...De ser así,
¿quien se perfila como heredero? ¿Es este el
último del proceso y emergerá uno diferente?
La irremediable caída de los imperios. . .
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