Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Mayo/May 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ANÁLISIS
Chile y la Izquierda:
agravio, confusión, frustración
Posterior al golpe de estado en Chile, la
oligarquía chilena y el imperialismo ponen todo
su esfuerzo en exterminar a la Izquierda, sus
organizaciones construídas con sacrificio por
décadas y que habían comenzado en rebeldías y
transformado en estructuras político-sociales
importantes, serían borradas de la faz de la
tierra. La Izquierda chilena vivió la represión más
brutal de toda su historia durante una dictadura
civico-militar que llega hasta 1990, 17 años de
pagar un alto precio pero logra sobrevivir.
Llegan los tiempos de recambio y la
dictadura tiene que ceder y luego de oscuras
negociaciones se llama a elecciones que resultan
en que la Concertación de partidos por la
Democracia accede al poder presidencial con el
apoyo de la mayor parte de los chilenos, quienes
por años se habían mantenido unidos ya no por
solidaridad de clase sino para luchar contra un
régimen que rechazaban y que los mantenía
oprimidos y alienados.
En general, para la Izquierda la alegría
duraría un corto tiempo, había apoyado a
Patricio Aylwin -el presidente electo, confiando
que a pesar de haberse mostrado necio y
reaccionario y que había sido acérrimo enemigo
del gobierno popular y de Salvador Allende,
respetaría la fuerza popular que le permitió ser
gobierno. Pero pronto se vio que Aylwin era el
mismo y que volvería a sus andanzas ahora con
un gran apoyo ciudadano y un discurso
engañoso. Todos somos chilenos, ricos y pobres,
explotadores y explotados, la unificación ficticia
de Chile dominaba la agenda. Eran los nuevos
"demócratas" que se acaparaban el poder
político con descaro y que usaban la represión
armada en contra de quienes desafiaran la
falsedad de sus argumentos, que no iban a ser
otros que izquierdistas. Quienes se niegan a
reconocer la "transición" abiertamente y los que
son irrespetuosamente marginados por la
Concertación que se convierte en una nueva
derecha, una derecha alternativa a la derecha
tradicional fascista.
Ambas derechas, la de Aylwin y la de La
Alianza, compiten por el gobierno en un sistema
político bipartidista, particularmente en tiempos
de elecciones porque durante el resto del tiempo
puede existir una apariencia de variedad de
partidos. Al más típico estilo estadounidense y
europeo, dos grupos corruptos se dividen el
poder político y juntos se dedican a la principal
tarea de promover una ideología que favorece a
ricos criollos y extranjeros, además de
beneficiarse ellos mismos económicamente y a
quienes les apoyan.
La Concertación ha sido gobierno por dos
décadas, pero no es ni socio-liberal ni social-
demócrata, ni reformista, ni de centro-izquierda, y
esto debe decirse no porque sean tan
importantes las etiquetas sino para aclarar
porque hay referentes históricos que son
relevantes. Ser reformista ha tenido un valor
como ser social-demócrata. La Concertación
carece de proyecto para la gente, pero ha
mantenido firmemente el proyecto neoliberal, ha
cerrado las posibilidades de participación
ciudadana y más aún la participación popular. Su
gobierno representa una plutocracia; gobiernan
para los ricos.
Formada por partidos políticos con un rol
histórico terminado, la Concertación es una
mezcla de ex-enemigos del gobierno popular -
que apoyaron su derrocamiento en 1973, y de
dirigentes y militantes del gobierno popular
derrocado, algunos incluso de extracción
revolucionaria. Naturalmente, para que esta
coalición funcionara uno de los dos bandos tenía
que imponerse al otro, y uno de ellos tenía que
subordinarse o convertirse en el otro. Esto fue lo
que sucedió, fue una metamorfosis por la que los
dirigentes y militantes que habían sido de
izquierda durante el gobierno popular, y quizás
hasta que se hicieron concertacionistas, se
transformaron en el otro -en los derechistas que
apoyaron el golpe y derrocamiento de Allende.
Lo que ha venido sucediendo desde
entonces, durante los últimos veinte años en todo
el mundo no es diferente de lo que ha venido
sucediendo en Chile. Muchos que eran de
izquierda se convirtieron a la derecha, o sea el
proceso mismo de "concertar" que es pactar
favorecía desde el principio a la derecha y por
ello la Concertación se transforma en la "fábrica
de transformar izquierdistas en derechistas" y en
Chile hubo una sobreproducción de estos, están
de más, abundan, por lo que su valor de compra
ha bajado.
Estos son los nuevos defensores del
capitalismo y funcionan en diferentes niveles de
gobiernos y de instituciones, muchos se han
convertido incluso en delincuentes pues se han
corrompido. Algunos, unos pocos, siguen como
sin entender la fábrica por la que pasaron y si
puede sean honestos, son igualmente peculiares
en cuanto colaboran con la fábrica. Muchos
mencionan el "pasado" como una utopía, tiempos
juveniles de ideologías pasionales, pero
descubrieron hoy, ya maduritos, los "placeres de
la democracia," y de la vida porque se han
puesto "sibaritas", amantes de la buena mesa y
del buen vestir, elegantes gourmets, en extremo
cuidadosos con el lenguaje, planeando
vacaciones en Caburga y Zapallar. Muchos de
estos fueron dirigentes pero no toman
responsabilidad por los jóvenes y campesinos,
torturados o muertos, que les siguieron
creyéndose sus vacíos pero apasionados
discursos de entonces. Los que han tenido
menos escrúpulos han incluso formado parte de
la Fundación Paz Ciudadana, una organización
fascista, inquisidora que está formada por lo más
rancio y criminal de Chile.
Entre los primeros exámenes políticos de los
ex-izquierdistas chilenos en el gobierno, estuvo el
salir a la cazería de revolucionarios que habían
luchado contra la dictadura, usando todos los
métodos que había usado esta. Muchas de las
acciones represivas contra estos, que no
aceptaron los pactos concertacionistas, fueron
mostrados por televisión. Personalmente, me
tocó estar en Chile por el fallecimiento de mi
padre en el mes de marzo de 1993, y ví por
televisión una escena trasmitida desde una sala
de primeros auxilios a un guerrillero chileno,
herido y de rodillas, rodeado de agentes de
seguridad que lo apuntaban con fusiles
ametralladoras. Era un show grosero pero que
hacía complices a todos los chilenos del
aniquilamiento de los llamados "terroristas," en
tiempos mismos de democracia. Son estructuras
represivas que no han sido desmanteladas y que
han causado más de 40 asesinatos a militantes
políticos y a jóvenes mapuches durante la
"democracia".
Pero la Izquierda sobreviviente mostró
escasa voluntad de solidarizar publicamente con
los revolucionarios perseguidos a principio de los
años 90. Desde entonces, ha estado estos
últimos 18 años viviendo a la defensiva, más que
ocupando un papel protagónico. Se han
cometido muchos errores de interpretación y de
acción. Sus militantes, sin embargo, formaron
muchas veces parte de movimientos sociales y
de trabajadores y de organizaciones de derechos
humanos protagonizando luchas importantes. No
podemos olvidar, a militantes como Gladys Marín,
mujer valiente y lider comunista que hizo
presencia en las calles de Santiago, muchas
veces con su rostro cansado pero de ejemplar
dignidad. No podemos olvidar la lucha que ha
dado el pueblo Mapuche, ni la lucha de tantos
jóvenes chilenos que han tenido que cubrirse sus
rostros para protegerse de la brutalidad
represiva. Todos ellos merecen reconocimiento,
han sido antorchas encendidas con capacidad de
quizás un dia de encender un fuego mayor y es
gracias a ellos que no reina la calma de los
sepulcros en Chile, que continúa la rebeldía.
A otra parte de la Izquierda chilena le ha
tocado el papel de "salvar" con sus votos a la
Concertación, eligiendo presidentes como
Ricardo Lagos o Michelle Bachelet,
considerándolos el "mal menor." Pero una vez
que son gobierno, estos demuestran en la
práctica que no son un mal menor, porque
siguen el mismo proyecto de la derecha.
Ha sido un tiempo perdido para la Izquierda
chilena, porque seguimos en la rueda. Ha sido un
tiempo también de confusión, de agravio y de
frustración, y si acaso de verguenza porque en
busqueda de políticas más pragmáticas han sido
abandonados los verdaderos, los que luchan que
no deben ser abandonados nunca.
Han existido, sin embargo, organizaciones,
colectivos, publicaciones y han existido individuos
que han denunciado estos años de "democracia
tutelada" -ese es el título del brillante trabajo de
Felipe Portales que ayuda a dar perspectiva a lo
que sucede en el país. Estos han impedido que
la sociedad chilena llegue a ser homogenea, en
cuanto a aceptar la ideología impuesta desde
todos los rincones del poder político y económico
gubernamental y elitista.
Hoy se abre de nuevo la oportunidad de
cuestionar y luchar en Chile y en el mundo, pues
una crisis económica como nunca antes ya no
puede mantener con falsedades el control. En
Chile el "exitoso modelo", hace agua. La
Izquierda puede jugar su papel, pero el Podemos
-que reúne al Partido Comunista, al Partido
Humanista y al Partido Izquierda Cristiana y a
otros movimientos sociales, se declara
ridiculamente "izquierda extra-parlamentaria",
parece que no han notado que el Parlamento
chileno no tiene izquierda. Y que dándose a si
mismos esa ridícula etiqueta justifican la mentira
concertacionista una vez más.
Miembros del Podemos han dado ejemplo
en el pasado en cuanto a la importancia de
separar la paja del trigo. Por ejemplo, el Partido
Humanista tuvo una actitud honorable en 1993
cuando abandonó el gobierno, y de nuevo más
tarde cuando su candidato Tomás Hirsch llamó a
no apoyar a Bachelet en la segunda vuelta
porque era simplemente un engaño. Pero hoy, el
Podemos acepta llevar al concertacionista Jorge
Arrate (que parece salió de pesca) como
candidato, lo que sepulta al Podemos antes de
partir.
Han surgido otras candidaturas de izquierda
que cuestionan la plutocracia y sus agentes
concertacionistas en el gobierno, pero, nada
asegura que en la segunda vuelta presidencial
ellos mantengan levantadas sus banderas. Se
les nota un gran odio al candidato de la Alianza,
el multimillonario Sebastián Piñera, por lo que es
probable caigan nuevamente en la rueda
apoyando ahora al rico y descolorido
concertacionista Eduardo Frei -como "mal
menor".
Entre quienes separan el trigo de la paja,
para poner fin a la frustración de la Izquierda, el
foco está en la rebeldía, en la necesidad de
ignorar un proceso eleccionario que es cíclico, y
prestarle atención a la necesidad de convocar a
una Asamblea Constituyente. Esto de la
Asamblea Constituyente es un paso relevante
pero que requiere trabajo profundo. Y trabajan
junto al pueblo Mapuche en su lucha diaria,
unidos por ejemplo en el Movimiento de los
Pueblos y los Trabajadores, buscando retomar el
rol histórico de la Izquierda chilena.
El peso de la ideología dominante en Chile
es grande, y ha alienado a gran parte de la
sociedad. Mantenerse vivo, al tiempo que
superando, como dice el pensador argentino
Jorge Beinstein, "las trampas ideológicas
elaboradas por los opresores que han portado
los rebeldes en sus conciencias" es fundamental.
Se necesita energía para enfrentar al aparato
propagandístico y represivo de la oligarquía que
defenderá el modelo de saqueo impuesto para
enriquecerse, y a sus serviles políticos de las dos
derechas -que están cebados.
Por Mario R. Fernández
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