Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Noviembre/November 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
CANADÁ
Por Mario R. Fernández
Africville, pequeño pueblo fundado en 1840
a orillas de la bahía de la península, en lo que
hoy es la ciudad de Halifax (Nova Scotia), ha
ocupado un lugar importante en el corazón de los
afro-canadienses. Fundada por ex-esclavos
americanos escapados durante la guerra que en
1812 disputaron Inglaterra y los Estados Unidos y
que duró tres años, Africville fue desmantelada a
fines de los años 60, cuando tenía 400
habitantes Negros, unas 80 familias, en su
mayoría pobres. La comunidad estaba viva, era
participativa y giraba alrededor de la Iglesia
Bautista Seaview, fundada en 1849. La existencia
de Africville fue una de resistencia.
Las primeras familias residentes fueron los
Brown, Carvery, Dixon, Arnold, Hill, Fletcher,
Bailey y Grant. En 1850, debido a la construcción
de la línea férrea, algunos residentes tuvieron
que irse. En esos tiempos la ciudad de Halifax
había comenzado a impulsar la creación de un
área industrial en la zona, ya buscaba formas de
controlar el espacio que Africville reclamó para si.
En 1853 se instaló la prisión Rockhead allí, en
1858 la municipalidad instaló el depósito de
excrementos de la ciudad en una zona vecina, y
en los 1870s estableció en el área un hospital
para infecciosos y en 1905 el hospital contra el
tracoma. Para 1950, cincuenta años más tarde,
aprobaría la instalación de un vertedero de
basuras con incinerador en las vecindades del
poblado Negro y luego se levantaría allí un
matadero. Eran desarrollos no deseables en
Halifax, para los habitantes de Africville
sobrevivientes en una sociedad racista eram
lugares de trabajo.
A partir de la Primera Guerra Mundial Halifax
se expande y Africville pierde su carácter rural,
como pierde su aislamiento social y físico. Las
autoridades municipales de Halifax acosan a los
habitantes del poblado, los más pobres y
olvidados de la península. La idea era eliminar a
Africville, destruirla, pero el poblado resistió el
acoso por más de 100 años, se mantuvo en pie a
pesar de los malos olores y suciedad de las
industrias y servicios allí establecidos, de que se
les negara acceso a luz eléctrica, agua potable y
alcantarillado ­todos prometidos. Los residentes
de Africville no tuvieron nunca protección contra
incendios ni protección policial ni lugares de
recreación para sus niños.
Si la resistencia de los pobladores a
abandonar su comunidad fue contínua, el plan de
Halifax de eliminarla también lo fue. En 1947 la
zona fue designada industrial y los intentos de
expulsión no cejaron cuando en 1954 el área fue
recomendada como zona de expansión del
puerto. Pero los argumentos que lograron
destruir Africville fueron los "mejor intencionados"
y "humanitarios," parte del plan de "renovación"
urbana que hablaba de facilitar la integración
racial y mejorar las condiciones de vida. Fue una
punta de lanza efectiva para las autoridades, se
probó capaz de terminar con la comunidad Negra
que había resistido exitosamente tantos embates.
Para 1962 la mayor parte de los hogares en
Africville eran limpios y amueblados; entre los
ocupados por sus dueños la mayoría tenía
refrigerador y teléfono -aunque a los residentes
les negaban seguro para sus vehiculos por vivír
en una zona "poco deseable." Ese mismo año un
reporte titulado "Africville" estimaba el costo de
relocación del poblado como entre 40 y 70 mil
dólares. Proyectaba acomodarlos en viviendas
en proyectos subsidiados y argumentaba que
quienes no pudieran presentar prueba de titulo
legal recibirían 500 dólares de compensación, y
los otros negociarían con la municipalidad en la
Corte.
Por iniciativa de las autoridades municipales
se crea un grupo de consejeros que serviría de
"voz" a los residentes de Africville. Era un consejo
formado por cuatro ciudadanos blancos y seis
afro-canadienses de clase media. Estos últimos
eran los "entendidos· sobre Africville, pero sólo
uno era nacido en la provincia, los otros no
tenían idea de la historia de Africville.
Nunca se consultó a los residentes sobre su
parecer de estos planes, ni se prestó atención a
las recomendaciones que pudieran hacer. Unos
cien residentes se reunieron a discutir sus
derechos con un abogado del Congreso Laboral
Canadiense, Alan Borovoy, y formaron el Comité
Consultor de Derechos Humanos de Halifax, que
en agosto de 1962 planteaba en la prensa que
querían continuar viviendo en su comunidad.
Un experto urbano de la Universidad de
Toronto, Albert Rose, completó un reporte de
diez páginas sobre el plan. Le pagaron 500
dólares por hacerlo pero no habló con ningún
residente de Africville. Rose se reunió con
oficiales de la ciudad y consultó las revisiones de
la Universidad de Dalhousie sobre el tema. Rose
no sabía, porque no se lo informaron, que de su
reporte dependía el futuro de Africville. En
realidad, aunque se hablaba de relocación se
trataba de una dislocación forzada, un desbande
de la comunidad. Rose se enteró tarde, explicó
luego que de haberlo sabido habría encarado la
preparación de su reporte de forma muy distinta.
Mary Pamela Vincer (Una historia de
Marginalización-Africville: un ejemplo canadiense
de migración forzada, 2008), argumenta que la
destrucción de Africville tuvo poco que ver con un
interés humanitario o con integración racial. El
proyecto fue de "migración forzada" y resultado
del racismo dominante. Molestaba esta
comunidad Negra, poco cuidada, a orillas de la
ciudad, aunque la municipalidad misma había
sido la responsable de su descuido. Una regla
silenciosa de "exclusión," explica Vincer, domina.
La marginalización de los Negros en Nova Scotia,
explica, comienza con negarles acceso a tierra de
calidad, que limita o niega su capacidad de
sobrevivir -en especial porque la mayor parte de
ellos llegan a la provincia desde contextos rurales
y de vidas controladas por el trabajo esclavo en
los EEUU. Algunos pocos reciben las tierras
prometidas pero la mayoría de los lotes eran
pequeños y de suelos no arables. Y cuando
obtienen tierras de valor los blancos se
encargaron de quitárselas. Si los Negros en Nova
Scotia se establecen en la periferia de los
poblados blancos, es porque no eran
bienvenidos en ellos. La regla dominante de
exclusión, explica Vincer, decía que los Negros
no podían encontrarse de noche en un pueblo de
la provincia o serían víctimas de abuso fisico y
acoso, se llama "fuera del pueblo a la caida del
sol." Esta regla favorece la segregación de
espacios para privilegio de los blancos. Esa
misma regla de segregación, sin embargo,
implica que en buscar lugar donde vivir, la
población Negra cree sus propios espacios, como
en el caso de Africville. Pero, típico del privilegio,
los mismos que niegan espacio al "otro" le odian
cuando este se crea un espacio propio. La
historia de Africville muestra como el poder y el
privilegio escriben y re-escriben sus deseos a su
antojo. Africville molesta porque funciona bien
para los miembros de su comunidad y hay que
destruirla.
Los planes del privilegio y el poder para la
zona no cejan, el último, de la Halifax-Darmouth
Bridge Commision, fue la construcción del puente
que hoy comunica Halifax con Darmouth -y lleva
el nombre de Murray McKay presidente de la
Comisión.
Es para terminar con Africville que se la
llama "pocilga" (slum), y el discurso se vuelve uno
de "te muevo de aqui para tu bien." Se usan las
vulnerabilidades que Africville sufría resultado de
la negligencia municipal, para destruirla. Los
habitantes de Africville no querían irse, esta era
su comunidad, temían, con razón, quedarse sin
tierra, trabajo, ni hogar y marginados en la
ciudad. Sus derechos humanos fueron violados,
explica Vincer, nadie cuestionó la decisión
tomada por un grupo de hombres blancos sin
consulta alguna con los residentes del lugar.
Pero incluso hoy no hay conciencia de la
violación y el atropello cometido. La comunidad
fue desarticulada, perdió su iglesia, tierra y
espacio común, un espacio al margen de la
sociedad dominante pero propio, de pertenencia.
Cuando comenzó el traslado de los
habitantes de la pequeña comunidad histórica
Negra a otros barrios pobres de la ciudad, ellos y
sus pertenencias fueron acarreados en camiones
municipales de basura, un símbolo más. Con la
marcha de cada familia su vivienda era demolida
de inmediato. Muy pocas familias de Africville
lograron establecer título de dominio, los que no
pudieron recibieron 500 dólares en
compensación, fue lo que recibió el Dr. Rose por
escribir su reporte de diez páginas.
Una noche de 1967, sin avisar, un bulldozer
convirtió en escombros uno de los últimos
edificios de Africville, la Iglesia Bautista
construida casi 120 años antes. La iglesia había
sido escenario de celebraciones religiosas y
sociales en que afro-canadienses compartían
entre sí y con miembros invitados del resto de la
comunidad. Para 1968 la destrucción de Africville
es proclamada un éxito y el último edificio es
finalmente destruido en 1970.
Los residentes de Africville perdieron su
comunidad real. Desalojar a Africville costó uno
630.000 dólares. La construcción de un parque
en su lugar costó casi un millón de dólares,
ambos dineros pudieron haberse invertido en
salvar y proteger la comunidad por su valor
histórico. En Africville nacieron o vivieron
personalidades afro-canadienses importantes, la
cantante clásica Portia White, el boxeador con
tres títulos mundiales de fines del siglo 19
George Dixon, la primera mujer policía del
Canadá Rose Fortune.
Irvine Carvery, descendiente de Aaron
Carvery el último residente de Africville, y el
mismo residente en Africville hasta los trece años
de edad, dice: "Los genocidios culturales no
pueden ser reemplazados. Tenemos que hacer
todo lo posible para proteger la cultura porque la
cultura...es quien somos. Es lo que nos enraiza.
Es el mapa hacia el futuro." Carvery, presidente
de la Sociedad Genealógica de Africville, ha
tratado de que se gane conciencia pública sobre
Africville. En 1996 la Sociedad inició una querella
judicial demandando compensación, una disculpa
oficial y la reconstrucción de la iglesia bautista
demolida. El 2002 Sheila Copps (partido Liberal)
anunció planes para reconstruir la iglesia bautista
de Seaview pero nada ha pasado. El 2005
Maureen MacDonald, miembro de la Asamblea
Legislativa provincial por el partido NDP, propuso
el Acta Africville, por la que el gobierno de Nova
Scotia debe disculparse formalmente con los
residentes y sus descendientes, y que plantéa el
establecimiento de un fondo de Desarrollo para
la preservación histórica de tierras habitadas por
afro-canadienses en la provincia.
En diciembre del 2006 la Sociedad, con
apoyo de otras organizaciones, completa un
estudio para la reconstrucción de la Iglesia
Bautista Seaview y un Centro Interpretativo en el
lugar.
"Uno no puede hacer crecer de nuevo las
flores, pero el centro interpretativo, si se hace
bien, ayudará a que crezcan nuevas flores, " dijo
Carvery (Africville: Nova Scotia un collar de
promesas rotas, Hillary Beaumont).
Africville: Genocidio Cultural
"Creo que el Hombre logró lo que quería ­la tierra de Africville. Fue tan simple como eso. La gente
tuvo permiso de quedarse igual que los Negros en todas partes: se podían quedar hasta que el Hombre
blanco decidiera. Bueno, ahora quiero mi tierra de nuevo. Y el momento llegó, y él dijo: Bueno negro,
ándate! Y toda la gente Negra se tuvo que ir." (Entrevista a un lider Negro de Nova Scotia, 1969).
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