Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Noviembre/November 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
De Mujer...
DE MUJER...
Fui a Campo Esperanza, en la "Zona Verde"
en Bagdad, Irak, en Julio 25, 2005, en apoyo a la
Operación Libertad de Irak. Me prometieron que
viviría en un trailer equipada para proveer de
habitación a dos mujeres y con un baño
compartido. Cuando llegé a Campo Esperanza,
me mandaron a las barracas mayormente
habitadas por hombres, según documentos de la
Halliburton habían unas 25 mujeres y más de 400
hombres. Yo nunca ví a una mujer en las
barracas. Fui sujeto de silbidos y de que
hombres parcialmente vestidos o en ropa interior
se pasearan, separados por un piso de mi,
mientras yo caminaba al baño.
Me quejé de estas condiciones de vida, y
pedí que me movieran a otro lugar, como me
habían prometido. Estas peticiones fueron
negadas. Estando el cuarto día en el país, recibí
una llamada telefónica en mi celular. La
recepción en las barracas era mala, por lo que
salí de la barraca para recibir la llamada. Luego
de que terminé mi llamada, me di cuenta de que
la mujer que yo estaba reemplazando, y algunas
otras, estaban afuera. Me llamaron y me invitaron
a que me sentara con ellas. En algún momento
estuve de acuerdo cuando me ofrecieron un
trago. Los hombres (identificados solamente
como bomberos de Halliburton/KBR) me dijeron
que uno de los bomberos sabía preparar un
trago muy bueno. Yo acepté el trago que me
trajo. Cuando me entregó el trago, me dijo, "no te
preocupes, yo salvé todos mis "ruffies" para
Dubai", o palabras similares a esas. Yo pensé
que estaba bromeando, me sentia segura con
mis compañeros de trabajo. Fui inocente en que
creí que eramos miembros del mismo equipo.
Tomé dos tragos del trago que me dió...
Cuando me desperté a la mañana siguiente,
estaba extremadamente dolorida entre las
piernas y en mi pecho. Me sentía dopada y
confundida, pero no sabía por qué en ese
momento. Traté de ir al baño, y alli fue cuando
me di cuenta de los hematomas que tenía entre
las piernas y en las muñecas. Estaba sangrando
profusamente entre las piernas. En ese momento
sospeché que había sido violada. Cuando volví a
mi pieza un hombre (que ahora se que se llama
Charles Bortz) estaba durmiendo en la parte baja
de mi cama cucheta.
Le pregunté si había
tenido sexo conmigo y me dijo
que si. Le pregunté si había
sido con protección y me dijo
que no. Yo todavía estaba
bajo los efectos de la droga
que me habían puesto en el
trago, me sentía muy mal a lo
que este hombre me
confirmaba que había sido
violada. Me vestí y salí.
Reporté este incidente a
Pete Arroyo (a quien conocía
por teléfono y por correo
electrónico desde Huston), el
me llevó a la clínica de KBR.
La clinica entonces llamó a
seguridad de KBR, y seguridad
me llevó al Hospital de Apoyo
del Ejército de Combate. Alli el
doctor del ejército Jodi Schultz,
me examinó y completo el
equipo de testeo de violación,
y confirmó que había sido
penetrada vaginal y analmente
y que había sido desgarrada.
Ella indicó que, basado en el
daño físico a mi genitalia, era aparente que había
sido violada. Ella me dijo que no sabía si quería
saberlo o no pero que había sido asaltada
sexualmente analmente también. El Dr. Schultz
tomó fotografías, y completo los formularios que
indicaban donde estaba moreteada en mis
caderas y el estómago, y en mis muñecas. Tomó
varias muestras, peinado vaginal y recogió
muestras debajo de mis uñas en una hoja azul
tanto como de mi ropa interior y las puso todas
juntas en una pequeña caja blanca. Yo la vi
cuando le entregó esta caja al personal de
seguridad de KBR pues yo misma fui entregada
de nuevo a estos hombres (seguridad de KBR).
Estos hombres luego me llevaron a un trailer
y me encerraron dejando dos guardias (guardias
Ghurka) armados fuera de mi puerta. Yo fui
puesta en este trailer y no se me permitió salir.
Tenía mi telefono celular conmigo pero no podía
llamar fuera de Bagdad. Pedí un teléfono para
contactar a mi padre, y me lo negaron. No me
dieron comida ni bebida (aunque había una
pileta, yo no confiaba beber de ella), hasta
despues que estuve alli por algún tiempo (cerca
de un día). Uno de los guardias Ghurka estaba
finalmente decidido a dejarme usar su celular
para que pudiera llamar a mi padre en Tejas. Le
había rogado hasta que finalmente accedió. Mi
padre contactó a mi congresista, Ted Poe. El
congresista Poe actuó para que me sacaran del
país.
En algun momento mientras estaba
prisionera (no se cuando exactamente), Jamie
Armstrong, de KBR vino a mi trailer, le pedí un
teléfono para llamar a mis padres. Ella me negó
el telefono y me pidió que hiciera una declaración
escrita. Yo traté de argumentar con ella
ofreciéndole mi declaración escrita en cambio por
el uso de su telefono pero ella se negó.
Una vez que oficiales del Departamento de
Estado (Matthew McCormick and Heidi
McMichael) me sacaron del contenedor, fui
llevada a la cafetería porque estaba con hambre
y sed. Comí algo de kiwi. Me sentía enferma por
los efectos de la droga. Iba a ser puesta en un
trailer seguro, y pedía que Heidi estuviese
conmigo. Ella se quedó.
Al día siguiente Heidi me llevó al palacio de
Saddam para ver un siquiatra. No me sentía
cómoda hablando con un hombre, sola, en ese
momento. Esto se me hizo peor porque este
hombre en particular no era compasivo.
Luego me entrevistaron supervisores de
Halliburton/KBR quienes dejaron claro que
esencialmente yo tenía dos alternativas: (1)
"quedarme y superar lo que pasó," o (2) irme a
casa sin "garantía de trabajo," en Irak o en
Huston. Por la severidad de mis lesiones, elegí
volverme a casa, a pesar de la obvia amenaza de
que me echarían.
Una vez que volví a casa, recibí atención
medica, siquiátrica y física. Originalmente me
enviaron a un siquiatra que Halliburton eligió. La
primera pregunta que el siquiatra me hizo fue
"¿Va a demandar a Halliburton?" Por lo que mi
madre y yo nos fuimos de su oficina.
Poco despues de volver a Tejas, me
contactó el Agente Especial de Seguridad
Diplomática del Departamento de Estado, Lynn
Falanga. Durante nuestra conversación inicial
ella se veía compasionada. Parecía con rabia por
lo que me había sucedido. Sin embargo, no
escuché de ella por meses. Mi abogada,
Stephanie Morris, habló con el Fiscal del
Departamento de Estado, Jenna Lipinski, varias
veces a partir de enero del 2007 hasta mayo del
2007. Durante la llamada en enero, Lipinski dijo
que la evidencia forense del caso había sido
procesada en otoño del 2006. Sin embargo Ms.
Lapinski se negó a identificar un AUSA que fuera
asignado a mi caso.
En algún momento en mayo del 2007, Lynn
Falanga llamó indicando que no sabía de ningún
exámen hecho luego de mi violación ni de
ninguna foto sobre mis lesiones. Insistí en que el
exámen existía y le envié una copia que probaba
que el médico se lo habia entregado a un
empleado de KBR la noche de la violación. Poco
despues recibí una llamada de Falanga diciendo
que había encontrado el exámen pero no las
fotos ni las notas del médico.
Mi madre encontró una terapista, Dawn
Nelson, que aceptó tratarme hasta que nos
mudamos de Tejas. Fuí diagnosticada y tratada
por PTSD (Sindróme de Estrés Postraumático).
También vi a Sabrina Lahiri quien encontró que
mis senos estaban asimétricos, desfigurados y
que mi músculo pectoral había sufrido
desgarramiento. Quería hacerme cirugía
reconstructiva y busqué una segunda opinión
con varios cirujanos. Incluso el doctor que
Halliburton me forzó a ver, revisó mis lesiones y
opinó que era debido a trauma. Expresó rabia y
disgusto. La primera cirugía reconstructiva la hizo
el Dr. Ciaravino.
En algún momento, Halliburton requirió que
fuera evaluada sicologicamente por el Dr. Stuart
Meisner, quien fue contratado con el propósito de
probar falso mi caso. El fue abusivo e insensible,
y dejó claro que su intención era demostrar
falsos los hechos en mi caso. Igual necesité
atención médica adicional, incluyendo otra
cirugía reconstructiva y continué con la
consejería tres veces por semana.
Lynn Falanga ha llamado, en ocasiones,
para decirme que nunca se completó el equipo
de violación, y que lo había perdido.
Eventualmente, ella me llamó para decir que
había sido localizado pero que las fotos y las
notas de los médicos todavía estaban perdidas.
En Octubre del 2007 Lynn Falanga llamó
para ver si había hablado con ABC por un
segmento en 20/20 (programa investigativo de
televisión). Le informé que si y que esperaba salir
al aire en octubre 2007. Unos días después
Falanga llamó diciendo que me iban a llevar en
avión a Florida a encontrarme con el Asistente
del Fiscal de los Estados Unidos, Tiffany Egger
allí.
Egger me preguntó sobre la violación que
había pasado casi 2 años y medio antes. Le
pregunté a Eggers donde debería referir a las
víctimas que me contactaran a través de la
Fundación Jamie Leigh, dijo que no se las
refiriera a ella o su oficina, sino a la Oficina de
Víctimas de Crimen. Desde entonces no escuché
nada de Tiffany Egger. Sin embargo desde que
las ABC News publicaron esta historia, Lynn
Falanga ha dejado varios mensajes la semana
pasada. Este parece ser el padrón, porque sólo
cuando hay atención de la prensa o luego de que
le llegan cartas que he escrito al Congreso, Ms
Falanga trata de contactarme. Puede que ella ha
sido advertida de no hablar con mis abogados
porque los Estados Unidos fueron identificados
como acusado (
www.jamies.foundation.com).
Este problema va más alla de mi caso. A
través de la Fundación Jamie Leigh, me he
enterado de que numerosas otras mujeres que
han sido asaltadas y violadas han pagado un
precio por reportar esos ataques. Como indica la
declaración de Letty Surman, una representante
de Recursos Humanos de Halliburton, es claro
que el acoso sexual ha sido un problema enorme
en Irak, y esto lo sabía Halliburton y KBR ­
aunque nunca informaron a las posibles víctimas,
como yo sobre esto.
El gobierno de los Estados Unidos necesita
proveer a la gente, cuando han sido violados y
asaltados por otros ciudadanos americanos, de
su día en Corte. No ha habido cargos despues
de dos años y medio. Mi abogada, Stephanie
Morris, escribió una carta al Defensor del Pueblo
de los Estados Unidos en la Oficina de Crímenes
Violentos ­ que adjunto con esta carta.
Esperemos, que la próxima víctima no tenga que
esperar tanto tiempo.
Traduce: NF
Testimonio de Jamie
Leigh Jones
Ante el Subcomité
Judicial sobre
Crimen, Terrorismo y
Seguridad de la
Patria
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