Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Septiembre/September 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
AÑO/YEAR 12 Nº88
SEPTIEMBRE-SEPTEMBER 2009
Alberta - CANADA
ENGLISH SECTION pages 16 - 20
Alba Roballo pág.15
Elena Varela López, pág.9
www.alternativalatinoamericana.com
Nora Fernández
Leer sobre lo que enfrenta diariamente
Lydia Cacho Ribeiro en México, obliga a
pensar en el clima de violencia que se vive.
Lydia, defensora de derechos humanos,
escritora y directora de un refugio para
mujeres en Cancún, es testimonio de la
vulnerabilidad que sufren quienes denuncian
abusos en México. En su caso el pecado fue
proteger mujeres abusadas por sus parejas y
particularmente a niñas abusadas
sexualmente. En su discurso en el Foro
Mundial sobre Libertad de Expresion Lydia
reflexiona sobre el costo personal de
pronunciarse en "un país controlado por 300
hombres poderosos, corruptos y ricos...y
donde 9 de cada 10 crímenes no son
investigados nunca." La escritora entiende
que se viven tiempos críticos y renueva en
público su compromiso con la defensa de los
derechos de mujeres y niños, y la verdad. Comparte
la sabiduría de un dicho yoruba que hace eco en su
corazón: "una mentira puede durar veinte años pero
la verdad rompe su hechizo en sólo un día."
Ultimamente se habla de México en conexión a
su gubernabilidad, en medio de atentados,
secuestros, desapariciones y asesinatos. El
narcotráfico tiene su propio ejército, armados en un
90% con armas provenientes de los EEUU; los
empresarios tienen su séquito de mercenarios, que
entran armados a oficinas de la corte para
amenazar periodistas; y la gente identifica en casos
de desapariciones de luchadores por los derechos
humanos a hombres armados sin uniforme que
creen están al servicio de las autoridades o
escuadrones de la muerte. En México se juega
arriba y abajo de la mesa, lo que transforma al país
en lugar peligroso para periodistas con una
treintena de ellos muertos al año -son acosados en
la corte y amenazados por matones allí mismo en la
casa de la Ley. A raíz de comentarios que desde
EEUU definen a México como "estado fallido",
Patricia Espinosa, Secretaria de Relaciones
Exteriores de Calderón, explicó que la situación es
grave y afecta a 6 de los 32 estados que componen
el país, pero no ha todo el país. Se trata de Baja
California, Chihuhua, Sinaloa, Durango, Michoacán
y Guerrero. Argumentó que "de cada 10 asesinatos,
9 son de personas vinculadas con las bandas del
narcotráfico," la mayor parte menores de 30 años,
esto, dijo, ha sido resultado de décadas de dejación
de gobiernos anteriores.
El descalabro económico mundial que llaman
crisis, oportunidad de robo y enriquecimiento para
algunos y empobrecimiento para la mayoría,
complica todo. Alberto Nájar, de BBC Mundo, da
una muestra cuando comparte la experiencia de
una mexicana pobre, Leticia Hernández, trabajadora
doméstica en ciudad de México con sus padres
viviendo en Tlaxcala, al oriente de la capital, quien
explica que ellos completan su dieta con hierbas y
frutos que recogen del campo pues el dinero no les
dá. Datos oficiales denuncian que entre el 2006 y el
2008 la pobreza extrema en el país pasó de 14.4 a
19.5 millones de personas, cifras conservadoras del
Consejo Nacional de Evaluación de Política Social
(Coneval). Son personas con ingresos de menos de
U$S 65 al mes, el valor de una canasta básica.
Coneval reconoce que 31 millones de mexicanos
con ingresos superiores a U$S 65 dólares
mensuales no alcanzan a cubrir necesidades
básicas de transporte, vivienda o salud. Para Juan
Manuel Bueno Soria (Rebelión, Vecinos distances:
México-ALBA) hay 80 millones de pobres este año,
dos tercios de la población total. Es una situación
cruel para los más vulnerables -entre quienes un
92% no tiene acceso a seguridad social, que limita
su acceso a la salud.
Gilberto Calderón, en su libro La pobreza en
México (2007), explica que si bien la pobreza es
inherente al capitalismo y sus niveles
aumentan o decrecen en relación a la
acumulación de dinero, esta ha sido una
constante en México desde tiempos de la
Colonia. El papel del estado: "manejarla"
garantizando la viabilidad del sistema. "La
administración pública tiene los límites
estructurales establecidos por el propio
capitalismo que le impiden eliminar la pobreza,
por lo que sólo interviene en los efectos y no
en las causas, y sus políticas, planes y
programas...institucionalizan esos efectos..."
Se trata de "administrar la pobreza para
que el sistema funcione sin irrupciones
sociales" dice Gilberto Calderón, por eso se
combate en particular la pobreza extrema en el
campo, donde históricamente se han dado los
levantamientos. Se evita la radicalización de la
población entregando desde el estado una
asistencia mínima. Durante el neoliberalismo,
explica, se hablaba de una "cultura de la
pobreza" culpando al "derrotismo y la
pasividad" de los mexicanos por su situación.
Luchar contra la pobreza significaba no
transformar el sistema dominante ni crear
oportunidades para los pobres, sino cambiar la
"actitud" de los pobres para que alcanzaran el
"triunfo personal." La meta: creer en trabajar
duro y desarrollar espíritu de empresa, una
ideología neodarwiniana en la que sólo "los
más fuertes salen adelante, dominante también
en Canadá y EEUU. Atender al logro del
supuesto "éxito personal" hace invisible el
contexto, la historia y la opresión estructural.
La pobreza indígena
En México, como en el resto de América
Latina, y en Canadá, los más pobres son
indígenas. El Consejo Nacional para Prevenir
la Discriminación, CONAPRED, fue creado el
2003 y ha recibido millones de pesos cada año
con pocos resultados visibles. De hecho, la
mayoría de los 9 millones y medio de indígenas
registrados por el Instituto Nacional de
Estadísticas del país, ni sabe que CONAPRED
existe. Erika Ramirez, en su artículo en
Contralinea, Conapred discrimina indígenas,
ilustra la prevalencia del racismo en su propio
seno:
El caso de Ramiro Diaz Baltasar, que se
acerca a Conapred para obtener apoyos que
el gobierno promete a organizaciones
campesinas a través de programas de
desarrollo social lo muestra: "¡Quítate el
sombrero cuando entres, indio!" Fue la orden
que un funcionario público de la agencia
municipal de Huahutla, Hidalgo, espetó a
Ramiro Díaz Baltasar, un indígena nahua que
apenas había pisado las oficinas
gubernamentales." Nadie supo explicarle los
trámites ni su derecho a una queja por el
maltrato que recibió alli mismo.
Pedro Hernández Flores, preso y
sin las garantías mínimas de traductor y
defensa, sufriendo maltratos racistas
(De huaraches y sombrero.- "¡Pata
rajada!", "¡pinche indio!", son, por lo
menos, dos de los motes escuchados
por Pedro a lo largo de su vida,
originario del municipio de Atlapexco,
Hidalgo) dice: "Ésos son los menores
agravios que conozco". Pedro es
presidente del Comité de Derechos
Humanos de las Huastecas y Sierra
Oriental. Cuando los cargos por
homicidio en su contra no se probaron,
preso sin justificación, no recibió
indemnización ni disculpas por el
maltrato físico y verbal que sufrió en el
penal por ser indígena: "Afuera no es
tan diferente. Cuando llegamos a las
dependencias de gobierno y nos ven con
nuestros huaraches o sombreros, nos hacen
hasta atrás, de plano no nos atienden. En los
centros de salud pasa lo mismo. Mientras, en las
fuentes de empleo no hay seguridad social y se
cometen muchos abusos relacionados con la
jornada laboral, el salario y la agresión verbal". Y
el caso de Juana Guadalupe Gómez ilustra este
abuso: Llegó de la región indígena de Oventic al
único hospital de los Altos, en Chiapas, y
después de tres días de estar en una cama de
hospital, murió sin ver un médico. "El reportero
Hermann Bellinghausen del periódico La Jornada
dio a conocer ­el 27 de abril de 2008­ que
"racismo y negligencia" en el hospital coleto
causaron la muerte a la indígena de 72 años" .
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El Precio de Participar
Será por todo esto que las comunidades
indígenas no creen en el "indigenismo" del
estado mexicano. Gilberto López y Rivas (El
Indigenismo siempre será política de estado, La
Jornada) lo define como paternalista, autoritario y
enajenante -con planes para a) una integración
asimiladora de las comunidades indígenas o b)
un separatismo que las aisla, políticas ambas que
niegan las culturas indígenas. Nunca se ha
considerado el autogobierno indígena como
alternativa, dice. Frente a un estado que no los
respeta, agrega, el movimiento indígena
mexicano ha optado por una estrategia válida:
"continuar fortaleciendo sus instituciones
colectivas, redes comunitarias, regionales y
estatales horizontales que reconstituyan a los
pueblos y desarrollen los procesos autonómicos
que establecen el poder de mandar
obedeciendo."
Fortalecer los procesos autónomicos ha
costado, para Manuel Ponce Rosas y Raúl Lucas
Lucía, líderes de la Organización para el
Desarrollo de los Pueblos Mixtecos (ODPM) el
precio fue la muerte. Fueron encontrados
muertos en febrero de este año en Tecoanapa,
en Guerrero, secuestrados una semana antes en
Ayutla de los Libres del mismo estado. Fueron
secuestrados mientras participaban de una
actividad pública marcando la futura construcción
de una escuela secundaria, frente a las
autoridades presentes en el acto, y por dos
hombres armados que gente del lugar cree
conectados al gobierno. Nada hicieron las
autoridades para evitar se los llevaran en una
camioneta sin licencia y con vidrios oscuros. Sus
cuerpos, con signos de tortura, fueron hallados
una semana después en Las Cazuelas -a treinta
minutos de donde los secuestraron.
Desde entonces sus familias han sido
amenazadas. Anmistía Internacional
denuncia que fueron asesinados por
su trabajo en defensa de los derechos
México: La verdad necesita sólo un día...
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