Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Septiembre/September 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
CANADÁ
¿Por qué está peleando Canadá en Afganistán?
¿Por qué está
peleando?
"Para construir una
sociedad estable basada en
la regla de la ley que se
unirá a la comunidad de
naciones y no le dará
refugio a terroristas que
amenazan la seguridad de
Occidente." (Editorial, Globe
and Mail, febrero 2, 2008,
pág. A22).
Términos como "sociedad
estable," "regla de la ley," "comunidad
de naciones," "terroristas" y "seguridad
de Occidente" son algunas de las
palabras de moda que uno encuentra
en el discurso de la prensa dominante
sobre el propósito de "Canada" en
"Afganistán." Otras expresiones relacionadas
incluyen "desarrollo," "sociedades
desarrolladas," "partida económica,"
"democratización" y "sociedades como las
nuestras" (que significa: pacíficas, ordenadas y
bien governadas).
Sin embargo, hay un problema con este
discurso, más allá de cual bien intencionado y
sincero sean quienes lo usan. Las palabras
contienen una construcción ideológica que
implica "nosotros" versus "ellos" que esconde las
raíces y naturaleza del fenómeno que intentan
describir, incluyendo el origen y naturaleza de
las sociedades como las "nuestras." (En este
discurso los nombres de los países mismos son
representaciones ideológicas enmascaran las
identidades de los actores e intereses
involucrados.)
Se asume que Canadá ha sido un país
excepcional: nacido en, y mantenido por, la no
violencia, en búsqueda de paz, orden, y buen
gobierno. En este contexto, es dificil asociar a la
violencia con la búsqueda de fortuna y poder
que Canadá trae a Afganistán. Y sin embargo,
eso es precisametne lo que estamos haciendo
allí.
¿Que dice el Manley Report sobre
Afganistán? Que hemos provisto las armas y la
gente para pelear una guerra mas grande, que
estamos preparados para ocupar Afganistán
indefinidamente. La solución para una guerra
que se está perdiendo es más guerra.
Y sin embargo, se dice, eventualmente
abandonaremos el componente agresivo de
guerra de nuestra misión Triple-D para
focalizarnos más en proveer seguridad
defensiva y hacer trabajo de re-desarrollo.
Nadie debe de dudar por un segundo que
nuestra misión no esté enteramente justificada
(aunque sea completamente inefectiva), y en
que mantiene nuestros valores y tradiciones.
Las Naciones Unidas y la OTAN (NATO) nos
bendicen, y el pueblo Afgano nos necesita,
especialmente las mujeres y esas niñas que van
a la escuela.
Somos buenos. Nuestra misión es noble.
Paz y seguridad, democracia, derechos
humanos y desarrollo social -son nuestras
metas. Parece casi antipatriótico criticar nada de
esto, imperdonable cuestionar lo que se asume.
La prueba de que estos argumentos tienen pies
de barro es cuanto de "Americanos" suenan.
El gobierno de nuestros vecinos del sur y
sus intelectuales monaguillos aduladores,
incluyendo aqui comentadores de prensa y
académicos, han representado, parece que
siempre, las intervenciones extranjeras como
motivadas por los mejores intenciones
(incluyendo auto defensa), aunque a veces
torpe o brutalmente implementadas o llevadas a
cabo en forma poco efectiva.
Definido como fundamentalmente bueno, el
monto de altruismo nunca es mucho. Por lo que ,
como la Guerra al Terror de los EEUU, se planea
seguir eternamente, por lo que estaremos en
Afganistán indefinidamente. Canadá se viste en
las ropas brillantes de la beneficencia de los
EEUU. La luz que esta refleja es tan
deslumbradora que uno dificilmente puede ver.
Por muchos años me ha llamado la atención
una particular contradicción en la perspecitva de
muchos analistas, en otros sentidos, realistas y
severos exponentes del duro y cínico mundo de
las relaciones exteriores. Estas personas
escriben universalmente críticas a intelectuales de
izquierda acusándolos de permitirse fantasías
románticas y utópicas acerca de la naturaleza
humana y la sociedad. Y sin embargo se ponen
ellos mismos blancos y sentimentaloides cuando
tienen que articular
las intenciones globales de los EEUU, y más
ampliamente, de Occidente.
Mientras que los intereses, valores e
intenciones de los otros (comunistas,
nacionalistas, islámicos) son siempre malignas, las
"nuestras" (Americanos, Ingleses y Occidentales)
son siempre nobles.
La voz nacional de Canada nunca cuadraba
muy bien ese molde (aunque nuestras acciones
generalmente cuadraban). Ahora si cuadran bien.
¿Que es lo que está mal con la posición Harper-
Manley, conservador-liberal en Afganistán?
Dejenme mencionar los inmencionables -
imperialismo, colonialismo, y el interés personal de
la clase dominante.
Consideren por qué es que nuestros
soldados están en Afganistán y no en Darfur
(300,000 muertos) o el Congo (4 millones de
muertos) o en las reserves aborigenes de las
Primeras Naciones en Canadá, hogar de "muerte,
enfermedad y desesperación."
Como Christie Blatchford escribió en el
Globe and Mail (sábado, marzo 15, 2008, A2),
Afganistán es un país "aquejado por muchos de
los mismos problemas que plagan a tantas
reservas canadienses­ pobreza, desempleo,
drogas, gobierno incompetente, falta de
educación e incluso una geografía dificil."
Les diré que el gobierno de los EEUU y la
clase capitalista que sirve (George Bush II ­
"ustedes son mi base") tienen poco interés
inmediato en la gente de los lugares
mencionados, y por lo tanto el gobierno
canadiense y la clase dominante que sirve no
tienen interés ninguno allí, y eso sucede porque el
primer interés del gobierno canadiense es servir a
la clase dominante, incluyendo aliarse con la
política exterior de los EEUU en un papel
subalterno.
Canadá está en Afganistan por dos razones.
(a) Los EEUU lo quieren allí -como Michael
Mandel, Lawrence Martin en el Globe and Mail
(abril 6, 2006, A21), Brian Stewart en "dentro de la
Misión (inside the mission) en CBC-TV The
National (octubre 11, 2007) y Global TV
(Revelado: el camino a la guerra, "Revealed: the
path to war," marzo 11, 2008) han dicho. los
últimos dos basados en el libro La Guerra
Inesperada, The Unexpected War (Viking Canada,
2007) de Janice Gross Stein y Eugene Lang. (b)
La segunda razón es que nuestros militares y
capitalistas ­ el Consejo Canadiense de
Ejecutivos Corporativos-The Canadian Council of
Corporate Executives, quiere quedar
bien con los EEUU como parte de su
estrategia continentalista, como han
escrito Maude Barlow y Michael Byers,
entre otros.
Entonces ¿que quieren
los EEUU con Afganistán?
Las metas imperiales de EEUU
están marcadas desde el fin de la
Guerra Fría en el borrador de Paul
Wolfowitz (Guia de Plan de Defensa,
Defence Planning Guidance, 1992).
Fueron reiterados luego en documentos
del Proyecto para una Nuevo Siglo
Americano, Project for a New American
Century, y apoyados como política
exterior por George Bush en su
Strategia de Defensa Nacional, 2002
luego de Septiembre 11.
Como ha sido reportado, entre
otros, por Noam Chomsky, Linda
McQuaig, Gwynne Dyer y Michel
Chossudovsky, el CEO imperial quiere
prevenir la emergencia de un superpoder rival
controlando el abastecimiento de petróleo y gas
del Medio Oriente y Asia Central a sus
competidores China y Europa, mientras exige
obediencia de los órdenes inferiores castigándo
a cualquiera que haga un gesto incluso menor de
desobediencia en su lugar asignado.
De allí el castigo a Afganistán e Irak (con o
sin el lobby israelita de influencia), la
construcción de las bases militares en ambos
países y el atentado de tomarse la economía
iraki, como dijo Naomi Klein y, más recientemente
Linda McQuaig, han mostrado. El libro de John
Foster (Un Gasoducto a través de una Tierra
Aproblemada: Afganistán, Canadá, y el Nuevo
Gran Juego de Energía - A Pipeline Through a
Troubled Land: Afghanistan, Canada, and the
New Great Energy Game, publicado en la red por
el Centro Canadiense de Políticas Alternativas
(Canadian Centre for Policy Alternatives) en su
serie de Política Exterior en junio 2008 es lectura
esencial sobre este tema.
El papel de Canadá es acompañar al Tio
Sam en Afganistán, poner la cara humana a los
asesinatos de unos miles, o más, de civiles
afganos y llevar las virtudes de "paz, orden y
buen gobierno" a las ignorantes colonias.
"Nuestra" recompensa: ganancias para los
ejecutivos corporativos, resultado de una más
profunda integración con la economía americana,
como por ejemplo los $660 millones en contratos
para Boeing y Lockheed Martin por aviones para
las fuerzas canadiense a construirse en Quebec,
parte de un arreglo de $3.400 millones como
reportó CBC en enero 2008.
Benefitcios que ya están llegando a una
universidad canadiense, en forma de donación
por parte de Lockheed Martin a Dalhousie.
Nada de esto debería sorprendernos. Como
Tom Naylor ha mostrado brillantemente en su
libro (Canada en la Era Europea - Canada in the
European Age,1453-1919, McGill-Queen's
University Press, 2006), Canada es "un país que
desde el principo de la penetración europea ha
estado atrapado en extensas redes políticas y
económicas internacionales que poderosamente
le ha dado forma a su desarrolo. Por ejemplo,
desde tiempos tempranos empresarios
holandeses y rusos estuvieron involucrados en el
comercio de pieles de castor para los
sombrereros de Paris" (Introducción de Bruce
Trigger).
Más relevante todavía: el Primer Ministro
John A. Macdonald declaró en los principios del
estado canadiense que para Canadá la
"independencia es una farsa. Canadá pertenece
al sistema británico o americano. Si tuvieramos
que elegir, yo elegiría la anexión y unirnos con
los Estados Unidos inmediatamente."
Para 1896 ambos partidos, conservador y
liberal, tenían plataformas en esencia iguales -
cercanos lazos imperiales de comercio y
proteccion (Naylor, pág. 373). El resto, como
dicen, es historia.
Dr. Peter Eglin (Trad. NF)
(www.thecanadiancharger.com)
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